Editorial

Loa al campo y sus gentes

Antes del inicio de la célebre y demoledora pandemia, veíamos con tristeza como los entrañables hombres y mujeres del campo, nuestros admirados agricultores, viticultores y ganaderos, se movilizaron, salieron a la calle, no podían más. Su situación era y sigue siendo insostenible. Tienen que poner en valor su trabajo y esfuerzo para que sea rentable.

Las cuentas no les salen, los precios de sus productos, tan necesarios y primordiales, ahora más que nunca, están «por los suelos». Los intermediarios hasta que llega el producto al consumidor, incrementan estos precios. La crisis del campo es una lamentable realidad que los políticos de turno tienen y deben poner remedio.

La «cacareada» despoblación de la «España vaciada», cada vez será mayor. En el año 2019, abandonaron las faenas del campo 18.000 agricultores, que antes de la actual campaña de vendimia han vuelto con sus protestas y lógicas reivindicaciones. Recordemos que si el campo sucumbe, no come la ciudadanía.

Esperemos se mantenga la Política Agraria Comunitaria (P.A.C.), Europa no debe «dar la espalda» a nuestros sufridos agricultores, que tanto nos han ayudado, en esta época de incertidumbre y crisis sanitaria y social, con desinfecciones y evitando la escasez de alimentos en nuestros comercios.

Falta de mano de obra, competencia desleal, precios al alza en sus explotaciones. El campo está en crisis, se requiere unos precios justos y sostenibles para sus necesarios productos. Casi 800.000 agricultores de toda España se merecen nuestra atención y respeto, por parte de todos, ahora más que nunca, en estas circunstancias adversas que nos ha tocado vivir.


REDACCIÓN
Foto: Oleo de Jucarba